La Catástrofe de Ribadelago: Una Tragedia Inolvidable
La catástrofe de Ribadelago ocurrió en la madrugada del 9 de enero de 1959, cuando la presa de Vega de Tera se rompió, liberando casi 8 millones de metros cúbicos de agua que inundaron el pueblo de Ribadelago en Zamora, España. Este trágico evento resultó en la muerte de 144 de los 532 habitantes del pueblo, marcando uno de los desastres por rotura de presa más devastadores en la historia de España.

Antecedentes #
La presa de Vega de Tera era parte del sistema hidroeléctrico conocido como el salto de Moncabril, construido por la empresa Hidroeléctrica Moncabril. Este sistema incluía varios lagos artificiales y canales destinados a la generación de energía hidroeléctrica. Sin embargo, las deficiencias estructurales de la presa, junto con una construcción de baja calidad, establecieron el escenario para el desastre.
El Desastre #
En la fatídica noche del 9 de enero, un sector de más de 150 metros del muro de contención de la presa se derrumbó. La avalancha de agua resultante avanzó rápidamente por el valle, alcanzando el pueblo de Ribadelago, situado ocho kilómetros río abajo, en cuestión de minutos. Los residentes apenas tuvieron tiempo para reaccionar al fuerte estruendo de la ruptura antes de que el agua los arrasara. La mayoría de las edificaciones fueron destruidas y solo se recuperaron 28 cuerpos de las 144 personas desaparecidas, muchos de ellos arrastrados hacia el Lago de Sanabria.
Causas del Desastre #
Las investigaciones posteriores revelaron que la catástrofe fue el resultado de graves deficiencias en la construcción de la presa. El consultor Ricardo Fernández Cuevas, encargado de analizar las causas, concluyó que la rotura se debió a una cimentación superficial y a la mala calidad de la roca subyacente. Específicamente, los contrafuertes de la presa, que deberían haber proporcionado soporte estructural, estaban mal asegurados y fueron incapaces de resistir la presión acumulada del agua.
Consecuencias #
La tragedia de Ribadelago no solo causó una enorme pérdida de vidas, sino que también desencadenó un amplio movimiento de solidaridad tanto a nivel nacional como internacional. Se recaudaron millones de pesetas en donativos, incluyendo fondos de un partido benéfico de fútbol entre jugadores del Real Madrid, Atlético de Madrid y el Fortuna de Düsseldorf. Sin embargo, muchas de las indemnizaciones prometidas nunca llegaron a las víctimas o sus familias.
En el ámbito legal, el juicio por la catástrofe se celebró en marzo de 1963 en Zamora. Hidroeléctrica Moncabril, la empresa responsable, fue condenada a pagar 19,378,732 pesetas (unos 116.468,52€), mientras que varios de sus ingenieros y peritos fueron sentenciados a un año de prisión menor por imprudencia temeraria. A pesar de esto, muchos de los condenados fueron posteriormente absueltos o indultados.
La catástrofe también tuvo repercusiones en la regulación de presas en España. En 1962, se aprobó la “Instrucción para Proyecto, Construcción y Explotación de Grandes Presas”, y se estableció el “Servicio de Vigilancia de Presas” para garantizar la seguridad y cumplimiento de las nuevas normas.

Reconstrucción y Legado #
Después del desastre, el gobierno español, bajo la dictadura de Franco, decidió construir un nuevo pueblo para realojar a los supervivientes, conocido inicialmente como Ribadelago de Franco, y posteriormente simplemente Ribadelago Nuevo. Este se ubicó a un kilómetro al sureste del Ribadelago original, que ahora se conoce como Ribadelago Viejo. La presa de Vega de Tera quedó abandonada, sus ruinas permanecen como un recordatorio sombrío del desastre.
La catástrofe de Ribadelago dejó una marca indeleble en la memoria colectiva de la región y de España en general. No solo por la magnitud de la tragedia, sino también por la demostración de solidaridad que siguió. Hoy en día, Ribadelago es un lugar de memoria y reflexión, recordando tanto a las víctimas como a los errores que llevaron a este trágico evento.